Valió la pena visitar el cementerio de la Recoleta, aunque por lo general no me gusta quedarme demasiado tiempo en este tipo de lugares. De allí seguimos hasta el mercado, pero nos pareció muy aburrido, y seguimos caminando. Yo era la única persona en la playa, ya que era demasiado temprano y toda la gente de la fiesta seguía durmiendo. Luego de eso alquilé una motocicleta para ir alrededor de la isla. Nunca había manejado una antes de eso. Parecía ser que el pescador y su hija no querían seguir remando a menos que les compráramos alguna cosa, y nosotros nos enojamos mucho por eso, y se lo demostramos abiertamente. Finalmente, decidieron seguir. |