Los lugares a los que hemos ido son muy diferentes de los que vimos en el otro país. Se veía menos pobreza y mayor organización, aunque no todo el mundo podía decir cuál era la diferencia. ¡Que extraño! A la tarde subimos hasta el Pico de Victoria y caminamos por los senderos que había alrededor del punto principal. La vista a la tarde era espectacular y después del atardecer, con todas las luces encendidas, era impresionante. Nuestro pescador paró el bote y su niña de nueve años abrió una caja con recuerdos, ropa y sombreros. Estábamos en el medio de un río, no íbamos a ningún lado y entonces tuvimos que empezar a comprar cosas. |