Además, dos mujeres estaban cantando canciones sacadas de un teatro Vietnamita. De nuevo, debo confesar que no me acuerdo de qué se trataba, era aburrido y no muy importante desde el punto de vista moderno. Fuimos a cenar a un restaurante Hindú, y mi esposa y yo teníamos miedo de que nos haga mal la comida, y nos revuelva el estómago, justo un día antes de tener que tomar el tren de regreso a la capital. Pasamos el resto del tiempo comiendo en buenos restaurantes, haciendo compras, paseando y yendo a bares por la noche. Una de esas noches fuimos a cenar al barrio de Palermo. La cena fue muy agradable. |