Nunca habíamos visto monos tan de cerca y parecía que querían jugar con nosotros. Tiramos bananas a los árboles, y los pequeños monitos las atrapaban elegantemente. Era realmente gracioso y novedoso para nosotros. Almorzamos, visitamos algunas tiendas, el mercada, la playa y volvimos. A la mañana siguiente nos despertamos muy temprano, salimos del hotel y fuimos hacia el puerto desde donde salía el ferry. Nuestro ferry salía a las diez. De ahí tomamos un vuelo diurno a Lima, Perú. Aterrizamos alrededor de las 6 de la tarde, ya era de noche. Del aeropuerto tomamos un taxi hasta el hotel (Hotel Carmel) en Miraflores, un barrio moderno y muy hermoso. |