Queríamos tomar una ducha caliente, pero no había nada de agua caliente. Le pedimos a alguien que arregle el problema y nos mostró que había un interruptor para calefaccionar el agua afuera del baño, que encendería la caldera. Almorzamos, visitamos algunas tiendas, el mercada, la playa y volvimos. A la mañana siguiente nos despertamos muy temprano, salimos del hotel y fuimos hacia el puerto desde donde salía el ferry. Nuestro ferry salía a las diez. Mi hija tiene 12 años y mi hijo tiene 6 años. Los dos van a la escuela. Es maravilloso verlos crecer, pero el tiempo pasa demasiado rápido. Te deseo muchas felicidades y te envío los mejores deseos desde Austria. |