La gente del mercado sabía regatear el precio, y uno casi no tenía oportunidad de bajar los precios drásticamente. Compramos unas tazas para café expresso que estaban talladas y pintadas con pinturas locales. Almorzamos, visitamos algunas tiendas, el mercada, la playa y volvimos. A la mañana siguiente nos despertamos muy temprano, salimos del hotel y fuimos hacia el puerto desde donde salía el ferry. Nuestro ferry salía a las diez. En las vacaciones de verano quiero ir un mes a Italia. Estoy muy ansioso y tengo muchos deseos de ir. Espero que nuestra comunicación te esté resultando de ayuda. Me encantaría que sigamos escribiéndonos mails. |