Nos sentimos raros por ser los únicos en el restaurant y un poco incómodos de haber llevado a la otra pareja. Además, el cocinero y dueño uruguayo estaba borracho, pero la comida era excelente. Almorzamos, visitamos algunas tiendas, el mercada, la playa y volvimos. A la mañana siguiente nos despertamos muy temprano, salimos del hotel y fuimos hacia el puerto desde donde salía el ferry. Nuestro ferry salía a las diez. Nuestro bus estaba completamente lleno y éramos los únicos europeos en el tour. Había también Americanos y gente de Corea del Sur. El conductor nos llevó a un lugar llamado Tam Coc. Conducía como un idiota. |