El problema con esa habitación, sin embargo, era que estaba ubicada justo en frente de una obra en construcción, y el ruido era insoportable. Otra vez pedimos cambiarnos y nos dieron otra habitación, esta vez sin ventanas. Me levanté a las cinco de la mañana porque quería tomar fotos del amanecer. Esperaba que hubiera algo de niebla, para que ayudara a crear una atmósfera que haría que las fotos resultaran geniales. Una hora más tarde la gente empezó a salir, y no entendíamos muy bien por qué. Toma otro trago, y le pagué al hombre del bar con efectivo. Más tarde me di cuenta que el cambio que me dio era dinero falso. |