Empezó a gritar y a insultarnos a mi esposa y a mí, pero de todas formas no le dimos más dinero. Estoy convencido de que sabía perfectamente que no nos estaba llevando al hotel original, sino a uno falso. Así que puedes ver que el problema es puramente psicológico. No es que no me gusta, es más bien un problema de que me estoy imaginando lo que estoy comiendo. Siempre trato de pensar en el animal vivo. Éste es uno de nuestros mayores problemas en Guatemala en este momento: los jóvenes y los pobres consumen drogas y toman alcohol porque están deprimidos y aburridos. La capital se ha vuelto muy peligrosa. |