De cualquier modo, nos dimos cuenta de que volveríamos allí para comer más sopa durante nuestro viaje. Cuando salimos del lugar comenzó a llover intensamente, y tuvimos que correr y encontrar un lugar seco para no mojarnos. Pasamos el día entero paseando por la ciudad, buscando regalos para nuestros amigos y familia que estaban en nuestro país.. Fue un lindo y relajante último día. A la tarde decidimos comprar unos zapatos. El conductor del bus conducía muy rápido, y hacía maniobras extremadamente peligrosas. Teníamos mucho miedo, y los otros pasajeros comenzaron a gritar, lo que no ayudó a calmar la situación en lo más mínimo. |