El vuelo estaba algo retrasado, así que nos quedamos en el aeropuerto jugando a un juego electrónico de carreras de autos. Mi esposa ganó tres veces seguidas, de todas formas es mejor conductora que yo. Volamos a Puerto Madryn. Luego del bar, tomamos el ferry y navegamos de regreso al otro lado, el lado del distrito financiero, porque había algunas fiestas de Halloween en diferentes bares en la calle Lan Kwai Fong y queríamos ir allí. Los cuatro cenamos en este tranquilo restaurante. Como siempre, comimos carne. Después del postre fuimos a un bar, cuando mi esposa comenzó a sentirse mareada. Le echó la culpa al vino, pero yo tenía un mal presentimiento. |