Allí uno podía conseguir de todo, desde zapatos hasta joyas, desde comida hasta dispositivos eléctricos, como viejos televisores o ventiladores, Dentro del mercado había un terrible olor, así que no nos quedamos. Tomamos café, jugamos a las cartas y esperamos a nuestro guía turístico. Habíamos reservado un tour con Handspan, así que confiábamos en que aparecería. Al final, el guía era una guía ‘ella,’no ‘él’. El mejor lugar para comer fue, en nuestra humilde opinión, el café Tamarin. La atmósfera era una de mochileros, pero con estilo. La gente estaba allí sentada con sus laptops y libros de guía de turismo. |