Compramos unas sandalias que nos costaron dos dólares cada par. Luego visitamos los alrededores del mercado, donde muchos negocios vendían cuadros, esculturas y libros. Algunos de ellos eran muy hermosos. Fui al mostrador de Aerolíneas Mexicanas y pospuse mi vuelo dos días. No tenía que pensar qué iba a hacer, ya que había hecho mi tarea antes de venir. El plan de emergencia era visitar la Isla Mujeres. Al día siguiente, ya sentíamos que lo peor de las molestias debidas a la altura había pasado, por lo que decidimos tomar un bus local hasta el Valle Sagrado, un punto clave de los asentamientos de la civilización Inca. |