Los fans en el estadio eran mucho mejores que los fans europeos. La atmósfera era de puro fútbol, y la gente no paró de cantar durante los noventa minutos. Fuera del estadio había olor a Asado. En el camino nos encontramos con una simpática niña de la aldea que trató de vendernos algunos recuerdos. Le dijimos que no le compraríamos nada a ella. Su Inglés era excelente, y no podíamos creer que tuviera sólo doce años. Te puedes quedar en mi casa todo el tiempo que quieras, no es problema. Me encanta tener invitados. Genial, entonces, y disculpa que no te contesté antes... Espero tener noticias tuyas pronto, saludos desde NYC en Estados Unidos. |