Por la tarde vimos a una pareja de holandeses que habíamos conocido en El Calafate (en el tour al Perito Moreno, y que estaban con nosotros en el avión a la Península). Fuimos a nuestro hotel y estaba bien. Pero escuchando esto una y otra vez, algunos se acostumbraron aún más a los mensajes sin importancia y a este tipo de presentación. Es un círculo vicioso, para algunos es una situación difícil de manejar. Caminamos por cada callejuela de Cuzco, impresionados por su belleza e ignorando el creciente malestar producido por la altura. Sin saberlo, nos esperaba la noche más horrible de nuestras vidas. |