Los fans en el estadio eran mucho mejores que los fans europeos. La atmósfera era de puro fútbol, y la gente no paró de cantar durante los noventa minutos. Fuera del estadio había olor a Asado. Aterrizamos en el mismo aeropuerto donde habíamos comenzado nuestro viaje hacía tres semanas (antes de ir a Camboya). Sin embargo, esta vez, nos quedaríamos en la ciudad por dos días. Estábamos de vuelta en el Sudeste de Asia. Cuando salimos del estadio después del partido había mucha gente en la calles. La mayor parte de los vecinos abrieron sus ventanas para vender carne asada, y toda la calle olía a carne asada y humo. |