Pues, él fue voluntario para trabajar en la frontera con Perú, con los indígenos. Querían salvar el bosque natural y los pueblos cerca de los grandes ríos. Viven en diez (o doce) cabañas de madera. La gente de Camboya nos dió una excelente primera impresión. Pensábamos que la gente iba a querer sacar ventaja de nosotros, pero eso no sucedió para nada. Nuestro chofer, por ejemplo, era muy amable. Un año después ya trabajaba como diseñadora gráfica. Un año más tarde el mismo pero en otra empresa pero no me permitían dibujar y avanzar con mi trabajo. Me sentí muy mal con eso fenómeno. |