Le preguntó a la gente de la entrada si podíamos entrar nosotros y nuestros amigos Holandeses, y nos lo permitieron. Además, el hombre de Nueva York nos pagó la entrada, o nos consiguió entradas gratis. Nunca lo sabremos. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. El bus partió puntualmente hacia la ciudad fronteriza de Tacna. Cruzar la frontera fue toda una experiencia. Tuvimos que mostrar nuestros pasaportes 7 u 8 veces y revisaron nuestro equipaje tres veces. |