Pues, él fue voluntario para trabajar en la frontera con Perú, con los indígenos. Querían salvar el bosque natural y los pueblos cerca de los grandes ríos. Viven en diez (o doce) cabañas de madera. La ciudad parecía ser pequeña pero muy activa y muchos de los edificios eran nuevos. Parecía una aldea de un país del tercer mundo con hoteles de cuatro y cinco estrellas. La infraestructura era mala, pero uno podía ver el desarrollo. No es verdad. La gente tiene casas, coches y dinero. Es muy bueno si puedes comunicarte en español, porque la gente no habla ingles. Acá si habla poco otros idiomas. Saludos de Habana, Cuba. |