La siguiente habitación era enorme, tenía agua caliente, dos enormes camas, ducha y WC separados, y las ventanas estaban orientadas hacia una especie de patio. Pedí lo mismo pero con vista a la calle. Era una mujer muy agradable de 26 años, nativa de esa área, tenía un Inglés perfecto y se le podía entender perfectamente. Nos dijo que nos pongamos zapatos buenos y comenzamos a caminar hacia el valle. Decidimos caminar de regreso y explorar la ciudad de a pie. Era difícil cruzar las calles ya que había una infinita circulación de motos y bicicletas. Uno sólo tenía que entrar a la calle y cruzarla. |