Durante el viaje al centro de la ciudad nos impresionó la cantidad de motocicletas, la contaminación y el estrés que había en esa ciudad. Después de haber estado dos días en una pequeña aldea nos habíamos olvidado cómo era la ciudad. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Al ser nuestra primera vez de visita en Sudamérica, especialmente Perú, nos impresionamos un poco las primeras horas. Ya en el aeropuerto nos dio la sensación de que todo el mundo quiere algo ($$$) de ti. |