Elegimos esa lujosa habitación, pero cuando el payaso en la recepción nos dijo que no la podíamos utilizar a menos que pagáramos una diferencia, decidimos cambiarnos a la segunda mejor habitación, por el precio que habíamos pagado. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Muchas gracias por las correcciones, me resultan muy útiles, y tú también. Como te decía antes, necesito practicar más escribiendo oraciones completas en francés, y eso me lleva mucho tiempo. |