El pueblo era pequeño y el gerente del hotel pudo llamar a todas las agencias de taxi. Verificaron con sus radios y una hora después el conductor nos trajo las valijas. No quería que le pagáramos extra, pero insistimos. Lo primero que quiero decir es que estoy tratando de no llegar a una situación en la que tengo que comer algo que no me gusta. Eso significa que jamás he probado una comida extraña o comida bizarra. Una hora después, al atardecer, sobrevolábamos el sensacional volcán Misti, que está ubicado justo por encima de Arequipa. La montaña ofrecía un resplandor dorado, y las vista era realmente impresionante. |