Al día siguiente hicimos el tour para ver la Península. La excursión en sí era muy aburrida, y el guía no tenía nada para decir que realmente me interesara. La zona es estéril y completamente llana. Lo primero que quiero decir es que estoy tratando de no llegar a una situación en la que tengo que comer algo que no me gusta. Eso significa que jamás he probado una comida extraña o comida bizarra. Caminamos por cada callejuela de Cuzco, impresionados por su belleza e ignorando el creciente malestar producido por la altura. Sin saberlo, nos esperaba la noche más horrible de nuestras vidas. |