Aunque la guía de turismo mencionaba un hotel de tres estrellas, ni siquiera tuvimos que entrar al lobby para saber que no dormiríamos allí. Elegimos otro de los hoteles recomendados y nos fuimos en el taxi. Para ser honestos, no entendimos ni una palabra de lo que estaba diciendo, por que su Inglés era malísimo. O quizás el problema era su acento, muy difícil de entender. Para nosotros, estaba hablando en Chino. Aunque la región era bellísima y el pueblo era encantador, me recordaba demasiado a casa, y decidimos seguir viaje. Llamamos a Aerolíneas Argentinas muy temprano para reservar pasajes ese mismo día. |