Fuimos hasta el aeropuerto para hacer el check-in temprano, pero hicimos el trayecto tan rápido que tuvimos que esperar cuatro horas antes de que nuestro avión despegara. Tomamos un taxi hasta el pueblo y visitamos el mercado local. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Al día siguiente, ya sentíamos que lo peor de las molestias debidas a la altura había pasado, por lo que decidimos tomar un bus local hasta el Valle Sagrado, un punto clave de los asentamientos de la civilización Inca. |