El aeropuerto del Calafate era un desastre. Era tan grande como el lobby de un hotel, pero repleto de gente, y todo el equipaje llegaba al mismo lugar y al mismo tiempo. Un empleado verificaba el recibo para evitar robos. Tomé el avión de AA a Cancún y llegué allí a eso de las dos. Era mi primera vez en México. Esa misma noche tenía reservado un vuelo a La Habana, pero no estaba totalmente seguro si debía tomarlo o no. Por favor cuéntame más acerca de ti; me encantaría hablar contigo en inglés o en alemán. Mi número de teléfono es ++++++. Por favor llámame por la tarde o por la noche. Espero tu llamado, cuídate |