 | El amigable dueño del hotel nos recomendó un restaurant fuera del centro, así que caminamos unos 20 minutos en la noche fría junto con la otra pareja. Éramos los únicos comensales en ese restaurant. Tomé el avión de AA a Cancún y llegué allí a eso de las dos. Era mi primera vez en México. Esa misma noche tenía reservado un vuelo a La Habana, pero no estaba totalmente seguro si debía tomarlo o no. El mejor lugar para comer fue, en nuestra humilde opinión, el café Tamarin. La atmósfera era una de mochileros, pero con estilo. La gente estaba allí sentada con sus laptops y libros de guía de turismo. |