 | Lamentablemente, el sistema de maniobras del barco se rompió y nos dijeron que no podíamos subir. Estábamos furiosos, pero decidimos sacar el mejor partido posible de la situación. Nos ofrecieron subir al Red Dragon. Me conecté con un grupo de gente y jugamos al volleyball, tomamos unos tragos y me contaron un poco acerca del lugar y del país en general. Retorné al albergue que había elegido anteriormente y tomé una ducha fría. El no entendió lo que quisimos decir, ya que dijo que nuestro equipo había ganado 2 a 1. Ahí me di cuenta de que me había perdido un gol cuando estaba en el baño, y mi esposa se había olvidado de decírmelo. |