De repente tuvo que vomitar, y desafortunadamente vomitó en los zapatos de nuestro nuevo amigo y en sus propios jeans. Fue muy vergonzante, especialmente porque este hombre nos había tratado tan bien. De cualquier modo, me aburrí bastante rápido, tomé un trago de Coco y jugo de naranja y seguí viaje. Devolví mi motocicleta a las cuatro, antes de volver a la playa. De casualidad, me encontré con la hermana de un colega mío. Nos quedamos ahí parados en el medio de la noche y en el medio de la nada, sin saber bien qué hacer ni dónde estábamos. Teníamos que encontrar un lugar para dormir. El pueblo no tenía calles asfaltadas. |