Después de cenar caminamos de regreso y vimos algunas tiendas y lugares interesantes en el camino. Todo era bastante impresionante, como siempre cuando uno está en un país nuevo. Entramos al hotel y tomamos el ascensor a nuestra habitación. Sin embargo, si la situación no es tan mala, necesitan ser dos veces más cuidadosos con cualquier cambio, ya que algunos cambios pueden tener resultados opuestos o desfavorables. No hay cambios que no tengan riesgo. Arica no era nuestra destinación. Teníamos que ir hacia el sur, unos mil kilómetros, y no sabíamos todavía cómo viajaríamos: en bus, en avión o en tren. Consideramos las opciones y comenzamos a planear el itinerario. |