Nos registramos en el hotel, tomamos una ducha refrescante y nos sentimos realmente felices con nuestro alojamiento. Como era tarde, tomamos otro taxi al restaurant. Cuando pagamos, el conductor nos dijo que no tenía cambio. Me tuve que acostumbrar a manejar la motocicleta y estuve a punto de caerme algunas veces. Conduje por la calle principal y paré en varias aldeas pequeñas cercanas a la playa. Los lugareños era muy amables y serviciales. Llegamos al siguiente lugar exactamente al medio día. Nos habían dicho que este lugar no estaría lleno de gente a la hora del almuerzo, y no nos sorprendió encontrarlo completamente vacío, sin nadie más. |