El hall de entrada, donde se verificaban los pasaportes, estaba renovado y tenía muchos avisos de productos de países occidentales. Cunado lo pasamos y buscamos nuestro equipaje, comenzamos a buscar una forma de llegar a la ciudad. Hablé con la amiga de mi hermana y me dijo que podía quedarme en su casa cuando quisiera. Después jugué al Galaga en una de las computadoras de allí y avancé a uno de los niveles superiores del juego. Me gustaría contarte nuestro corto viaje como mochileros a Sudáfrica. Mi esposa y yo trabajamos los dos, así que no teníamos muchos meses para viajar. Nuestro viaje comenzó en Madrid, el 30 de septiembre. |