Queríamos tomar una ducha caliente, pero no había nada de agua caliente. Le pedimos a alguien que arregle el problema y nos mostró que había un interruptor para calefaccionar el agua afuera del baño, que encendería la caldera. Hablé con la amiga de mi hermana y me dijo que podía quedarme en su casa cuando quisiera. Después jugué al Galaga en una de las computadoras de allí y avancé a uno de los niveles superiores del juego. Disculpa que no haya respondido antes a tu email y a tu interesante propuesta, estuve muy ocupado las últimas dos semanas. En realidad, necesito un poco más de tiempo para pensarlo. Estoy seguro de que entenderás. |