En el camino de vuelta recuerdo que vimos una película sobre Diego Armando Maradona en el reproductor de DVD portátil del auto. Hablaban de él como de un santo. Lo tomé como una buena preparación para Buenos Aires. Llegué a la punta sur de la isla y visité el faro. También recuerdo haber visitado unas tortugas o cocodrilos que había cerca de allí. Yo no era la única persona que paseaba por la isla en motocicleta. El mejor lugar para comer fue, en nuestra humilde opinión, el café Tamarin. La atmósfera era una de mochileros, pero con estilo. La gente estaba allí sentada con sus laptops y libros de guía de turismo. |