La puerta del auto aún estaba abierta, así que no se podía ir. Por suerte, pasaban dos extranjeros y les pedimos que nos ayudaran. Nos pagaron el taxi y nos previnieron, diciendo que estas situaciones eran comunes. Por suerte para él, su esposa lo defendió y explicó que era torpe y que cosas así le pasarían todo el tiempo. De cualquier modo, no era de nuestra incumbencia. Todos cenamos después y nos fuimos a dormir. Nuestra estadía en Puerto Varas no fue nada especial, ya que el clima era horrible. Seguimos viaje a Bariloche ese mismo día. El trayecto en bus duró 6 horas, cruzando los Andes. Las vistas eran espectaculares. |