Durante el viaje al centro de la ciudad nos impresionó la cantidad de motocicletas, la contaminación y el estrés que había en esa ciudad. Después de haber estado dos días en una pequeña aldea nos habíamos olvidado cómo era la ciudad. Los ciudadanos le dieron la bienvenida a la reducción de la población porque pensaron que cuanta menos gente, mayor sería la cantidad de lugar y de riquezas que el resto compartiría al haber más recursos disponibles. Nos quedamos ahí parados en el medio de la noche y en el medio de la nada, sin saber bien qué hacer ni dónde estábamos. Teníamos que encontrar un lugar para dormir. El pueblo no tenía calles asfaltadas. |