A mí me encanta vivir en Friedrichshafen, una ciudad pequeña cerca del lago. Se encuentra todo lo que quiero, pero con una ambiente más calma, sin delincuencia y posibilidad de volver solo en la noche. Se llega por un autobús muy pequeño, unos 5 quilómetros cerca del pueblo. Las paredes de la cueva son hechas de huesos, huesos de animales. Dicen que son los huesos de los animales que han comido. Generalmente los lecciones son en ingles, en cambio los libros son en español. Los otros estudiantes son muy simpáticos pero la mayoría de ellos son mas joven que yo y por eso no somos amigos. |