Por suerte, la bahía estaba muy calma y el barco no se movía para nada, o al menos nosotros no lo sentíamos. Nos preparamos para la cena y subimos a cubierta, donde ya estaban sentados todos los demás. Realmente me preocupa la salud de la gente obesa, especialmente los que conozco en persona (amigos, parientes), porque es bien sabido que los que tienen sobrepeso tienen mayores posibilidades de sufrir ataques cardíacos. De cualquier modo, cuando volvimos a la estación fluvial, le dimos una propina al pescador y nos fuimos. El bus ya estaba esperando, aunque fuimos los primeros en llegar. Tuvimos que esperar una hora hasta que todos regresaron. |