Visité otra suite más. Esta tenía cuarto de estar, una cocina, dos baños y una enorme habitación para dormir. La vista era excelente, daba a uno de los bulevares más impresionantes y grandes de Saigón. En el camino de regreso visité un club de playa privado. Sólo quería ver si podía entrar, y no hubo ningún problema. El lugar pertenecía a algún club que quedaba cerca de Cancún, en el continente. Los buses llenos de gente, los colores y la cantidad de casinos en el camino nos dejaron maravillados. Nos habían dicho que Lima no era muy seguro, así que decidimos quedarnos sólo una noches, antes de seguir hacia Cuzco. |