 | Compramos unas sandalias que nos costaron dos dólares cada par. Luego visitamos los alrededores del mercado, donde muchos negocios vendían cuadros, esculturas y libros. Algunos de ellos eran muy hermosos. Tomé el avión de AA a Cancún y llegué allí a eso de las dos. Era mi primera vez en México. Esa misma noche tenía reservado un vuelo a La Habana, pero no estaba totalmente seguro si debía tomarlo o no. Todos los taxistas nos recomendaron quedarnos en el hotel, ver la TV, evitar los esfuerzos físicos y beber mate para acostumbrarnos a la altura. Cometimos el error de no hacer caso de estos consejos. |