En Buenos Aires hablan muy rápido. No he entendido las palabras. Estuvo muy difícil para mí. Es muy lindo que las personas estudien idiomas. Los libros costaron sólo dos o tres dólares, baratos hasta para ser de segunda mano y después de comprarlos descubrí que eran, de hecho, libros copiados, no libros de segunda mano. Ya era demasiado tarde. Vivo en Alemania porque he conocido mi marido en sus vacaciones en Cuba, y solo por eso vivo aquí. Con mi madre y mi hermano tengo una relación muy bonita y con mi padre también. Espero recibir otra mensaje de ti. |