El contacto con la gente del pueblo es un capítulo a parte. Nos sentimos como turistas estupidas, y pensamos que deberíamos salirnos y no sacar fotos. No es un sentimiento agradable. Te cuento mas. Los libros costaron sólo dos o tres dólares, baratos hasta para ser de segunda mano y después de comprarlos descubrí que eran, de hecho, libros copiados, no libros de segunda mano. Ya era demasiado tarde. He estado en Argentina la mayoría de las veces y una vez en Alemania, Francia e Inglaterra, pero ahora voy a viajar a Italia y quiero aprender la idioma italiano. Estoy seguro que Roma me gustara |