 | Cuando llegamos vimos que la cola era terriblemente larga, y no queríamos esperar. Nuestros amigos de Holanda estaban haciendo la cola, pero nosotros pensamos acercarnos y preguntar si podíamos entrar. Robert quiere contarnos no sólo de la naturaleza y sus secretos, pero también de la habilidad del ser humano de reconocer lo que pasa a nuestro alrededor. Sólo vemos el lado lindo si leemos y no analizamos. Al día siguiente, decidimos ir hasta el otro lado del altiplano, a Bolivia. No nos atrevimos a adentrarnos demasiado en Bolivia, pues todos nos dijeron que la infraestructura allí es muy mala. |