Visité otra suite más. Esta tenía cuarto de estar, una cocina, dos baños y una enorme habitación para dormir. La vista era excelente, daba a uno de los bulevares más impresionantes y grandes de Saigón. Fuimos a cenar a un restaurante Hindú, y mi esposa y yo teníamos miedo de que nos haga mal la comida, y nos revuelva el estómago, justo un día antes de tener que tomar el tren de regreso a la capital. Realmente sentíamos que estábamos en una estúpida atracción turística. El lugar era muy hermoso, pero la gran cantidad de gente arruinaba nuestros momentos especiales. De cualquier modo, tuvimos una sorpresa más a la vuelta. |