Pensamos en quedarnos más tiempo en esta región, pero el informe meteorológico predecía vientos fuertes y mucha lluvia. Por lo tanto, decidimos seguir a nuestro próximo destino, la Península de Valdés. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Fuimos de vuelta a la ciudad y esta vez nuestro conductor manejó incluso más alocadamente. Rezamos para que termine el viaje. Arribamos sanos y salvos dos horas después y volvimos a nuestra casa sin siquiera quejarnos. |