Cuando paró la lluvia, continuamos nuestra visita a otros lugares de la ciudad, entre ellos una Pagoda muy popular, que no estaba en el centro. Tomamos un taxi hasta allí y disfrutamos de este hermoso lugar de adoración. Fuimos a cenar a un restaurante Hindú, y mi esposa y yo teníamos miedo de que nos haga mal la comida, y nos revuelva el estómago, justo un día antes de tener que tomar el tren de regreso a la capital. Nos quedamos en este lugar por bastante tiempo ya que era el lugar más espectacular de todos los que habíamos visitado hasta entonces. Es increíble cuán bien pensaron la construcción de estos magníficos sitios. |