Miré el nombre de la calle y vi que estábamos en el hotel correcto pero en la calle equivocada. Allí empecé a sospechar que había varios hoteles con el mismo nombre, uno original y el resto copias. El día siguiente realizamos otra caminata, esta vez mucho más lejos, pero por suerte, cuesta abajo. Otra vez caminamos por campos y terrazas de arroz, a lo largo de ríos y a través de aldeas tribales en las colinas. Hay un pequeño problema: No puedo ir a Málaga a hacer mi curso porque ya está completo, tengo que ir a Barca, en vez, lo que significa que no puedo ir ni siquiera allí porque es muy lejos y el avión aterriza por la tarde. |