Me sorprendió que nos cobrara 5 dólares extra (quince dólares en total en lugar de diez) porque había tenido que llevarnos a tres lugares distintos. Yo no estaba de acuerdo y le di diez dólares. Compartimos una cabina con una anciana pareja española. Comenzaron a divagar sobre España, su gobierno corrupto y la guerra civil. Ellos no deberían trabajar en Relaciones Públicas, publicidad o ventas. Aunque la región era bellísima y el pueblo era encantador, me recordaba demasiado a casa, y decidimos seguir viaje. Llamamos a Aerolíneas Argentinas muy temprano para reservar pasajes ese mismo día. |