De repente tuvo que vomitar, y desafortunadamente vomitó en los zapatos de nuestro nuevo amigo y en sus propios jeans. Fue muy vergonzante, especialmente porque este hombre nos había tratado tan bien. Comenzamos a buscar otras opciones y dimos con el refugio del Ejército de Salvación, que tenía habitaciones más grandes a la mitad de precio. La segunda y la tercer noche nos quedaríamos allí antes de seguir viaje. Me gustaría contarte nuestro corto viaje como mochileros a Sudáfrica. Mi esposa y yo trabajamos los dos, así que no teníamos muchos meses para viajar. Nuestro viaje comenzó en Madrid, el 30 de septiembre. |